Cuatro mitos sobre el café que la ciencia ha dejado en ridículo (y uno que quizás te hará sentir un poco menos culpable)

Ni te encoge, ni te deshidrata, ni acelera tu camino al cardiólogo: lo que la ciencia realmente dice sobre tu bebida favorita.
Cuatro mitos sobre el café que la ciencia ha dejado en ridículo

Amo el café. No en abstracto, no como concepto. Amo la ceremonia matutina de moler los granos con un fervor casi místico, el burbujeo de la cafetera como si fuera el murmullo de un oráculo, y el primer sorbo: ese instante breve en el que la vida parece un poco más posible. Pero, como suele ocurrir con todo lo que da placer sin pedir explicaciones, el café ha sido acusado de toda clase de fechorías. Lo curioso es que, al confrontar estos mitos con la ciencia, la mayoría se disuelven como azúcar en espresso. Vamos con cuatro de los más populares.

Índice

1. “El tostado oscuro es más fuerte” — Falso, pero grita más fuerte.

El error es comprensible. Uno prueba un café de tueste oscuro y su sabor robusto, casi carbonizado, parece insinuar una potencia oculta. Como si cuanto más quemado esté el grano, más despiertos deberíamos estar. Pero no. Lo que realmente sucede es una pequeña paradoja química: a mayor tueste, menor contenido de cafeína por volumen.

Un estudio publicado en Nature (2017) por las investigadoras Megan Fuller y Niny Z. Rao comparó la concentración de cafeína en cafés de tueste medio y oscuro, todos preparados con los mismos gramos de granos arábicos de la región Kona, en Hawái. El resultado fue tan inesperado como contundente: el tueste medio tenía más cafeína que el oscuro. Así que sí, el sabor oscuro puede gritar, pero lo hace con menos pólvora.

2. “El café detiene el crecimiento” — Solo si lo usas como fertilizante.

Este mito tiene raíces tan difusas como una taza mal filtrada. La idea de que el café podría interferir en el crecimiento de los niños ha circulado por generaciones, como si la cafeína tuviera poderes mágicos para sabotear la biología infantil. Sin embargo, ninguna investigación ha demostrado jamás una relación entre el consumo de café y una estatura más baja.

Roy Kim, médico de la Clínica Cleveland, lo resume sin rodeos: “la cafeína no impacta el crecimiento”. Fin del asunto. Eso sí, el café no es exactamente una bebida infantil: puede alterar el sueño, generar ansiedad o dar un paseo no deseado por la montaña rusa de la irritabilidad. Pero no te encogerá. Ni literal ni metafóricamente.

una taza de café

3. “El café deshidrata” — Como decir que el mar reseca.

Este mito es otro ejemplo de lógica que se tuerce por exceso de simplificación. Sí, la cafeína es un diurético leve. Pero no, eso no significa que una taza de café te saque más agua de la que te da.

Un estudio realizado en 2014 por la Universidad de Birmingham, publicado en PLoS ONE, comparó los efectos de beber café con los de beber agua, controlando todos los demás factores posibles. ¿La conclusión? No hubo diferencias significativas en los niveles de hidratación. Básicamente: si estás tomando café, también estás tomando agua. Solo que con mejor aroma y más carácter.

4. “El café daña el corazón” — Salvo que te lo rompa tu barista.

El café acelera el corazón, sí. Pero de ahí a provocar enfermedades cardiovasculares, hay un océano de diferencia que muchos no se molestan en cruzar. De hecho, la ciencia más reciente apunta justo en dirección contraria.

Un estudio de 2022 de la Sociedad Europea de Cardiología, con datos de más de medio millón de británicos, encontró que quienes bebían entre dos y tres tazas de café al día tenían menos probabilidades de sufrir enfermedades del corazón. Es más, incluso el café instantáneo y el descafeinado mostraron beneficios. En resumen: el café no sólo no daña el corazón… quizás hasta lo cuida, siempre que no lo confundas con una botella de licor y lo tomes con moderación.

Epílogo para cafeteros y escépticos

La historia del café es también la historia de nuestros prejuicios. Durante siglos, se lo acusó de herejía, de promover la revolución (¡culpable!) y de ser veneno disfrazado de aroma. Hoy, con la ciencia de nuestro lado, podemos decir que mucho de lo que se ha dicho sobre el café no resiste ni el primer sorbo de evidencia.

Así que la próxima vez que alguien te mire mal por tu tercera taza del día, puedes responder con una sonrisa serena y un dato científico en la punta de la lengua. Y luego… pedir otra taza.

¡Suscríbete al boletín de Mundo Ciencia!

Recibe actualizaciones sobre las últimas publicaciones y más de Mundo Ciencia directamente en tu bandeja de entrada.

¡No hacemos spam! Más información en nuestra política de privacidad

Artículos Relacionados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subir