¿Resolvieron la alquimia? Una startup dice poder crear oro… con fusión nuclear

Durante siglos, alquimistas de todo el mundo buscaron transformar metales vulgares en oro. Y aunque hoy nos reímos de sus fórmulas con sapos disecados y símbolos místicos, una startup estadounidense asegura haber dado con la clave moderna de la transmutación: la fusión nuclear.
Su nombre es Marathon Fusion y su promesa es tan audaz como tentadora: producir hasta 5.000 kilos de oro al año usando un reactor de fusión. Y no solo eso: hacerlo de forma económica, escalable y sin afectar la producción de energía.
De sueños místicos a simulaciones nucleares
Fabricar oro no es un imposible. Pero hasta ahora, ha sido un acto tan costoso y lento que ni el más excéntrico millonario lo intentaría. Ejemplo: el experimento ALICE del CERN, en Suiza, logró sintetizar 29 picogramos de oro en cuatro años. A ese ritmo, se necesitarían miles de universos para llenar un anillo de compromiso.
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Pero Marathon Fusion plantea algo distinto. Según su propuesta —publicada en arXiv, aún sin revisión por pares—, se puede convertir mercurio-198 en mercurio-197 usando neutrones de alta energía generados por la fusión. Este isótopo, en pocos días, se desintegra en oro-197, el único isótopo estable del metal precioso.
¿Una planta eléctrica que también imprime lingotes?
Si funcionara, una central de fusión podría generar electricidad y oro al mismo tiempo. Una especie de fábrica dual de energía y fortuna, donde los electrones iluminan ciudades y los neutrones alimentan el mercado del lujo.
Pero el entusiasmo tiene límites físicos. El proceso exige neutrones con más de seis millones de electronvoltios, algo que no solo es difícil de generar, sino aún más complicado de sostener en el tiempo. Además, hay un pequeño detalle que la startup parece pasar por alto: los átomos de oro saldrían del reactor siendo radiactivos.
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El oro maldito (de momento)
Sí, oro… pero radiactivo. Y no hablamos de unos días en cuarentena: estos residuos requerirían un largo proceso de gestión y descontaminación para convertirse en oro utilizable. Aun así, algunos expertos, como el físico Adrian Bevan, no descartan que el incentivo económico haga que los inversores miren con cariño esta propuesta.
Si se superaran todos los obstáculos, el modelo podría acelerar la construcción de reactores de fusión en todo el mundo. Después de todo, no es lo mismo invertir en una planta que genera energía limpia… que en una que también fabrica oro como quien imprime boletos de lotería ganadores.
¿El regreso de la alquimia… o solo vapor nuclear?
Por ahora, es solo un buen paper y una aún mejor narrativa. No hay pruebas experimentales, ni plantas operativas, ni oro resplandeciente sobre la mesa. Pero la idea no deja de ser fascinante: que el sueño milenario de los alquimistas, siglos después de ser descartado, vuelva a escena por obra de la ciencia más avanzada.
Eso sí, si algún día este método se hace realidad, no esperes ver una lluvia de oro para todos. Porque en esta nueva alquimia de la era atómica, el oro sigue siendo para quien controla el reactor.
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