¿Qué temperatura hace en la Luna? Un lugar de extremos térmicos

De 121°C a -248°C: los brutales extremos térmicos de la Luna (y por qué son clave para la exploración espacial)
Qué temperatura hace en la Luna

Cuando pensamos en la Luna, solemos imaginar un paisaje gris, desolado y frío. Pero aunque no tenga atmósfera ni vida, la Luna es cualquier cosa menos térmicamente estable. De hecho, su superficie experimenta algunos de los cambios de temperatura más extremos de todo el sistema solar.

Entonces, ¿qué temperatura hace realmente en la Luna?

Prepárate para un viaje entre el fuego y el hielo.

Índice

De día: un horno sin clemencia

Durante el día lunar —que dura aproximadamente 14 días terrestres—, el Sol golpea sin filtro. Sin atmósfera que actúe como escudo, la radiación solar calienta la superficie lunar de forma directa e intensa.

Cerca del ecuador, las temperaturas pueden alcanzar hasta 121 °C (250 °F). Es más que suficiente para derretir plomo… o freír un traje espacial mal diseñado.

De noche: el reino del frío absoluto

Luego, cuando cae la noche (otros 14 días terrestres), la temperatura se desploma con la misma brutalidad. En ausencia de Sol y sin atmósfera para retener el calor, la superficie se enfría rápidamente, llegando a –133 °C (–207 °F) en zonas oscuras.

Una caída térmica tan brutal que haría temblar incluso al invierno más crudo de Siberia.

Cráteres perpetuamente en sombra: los lugares más fríos del sistema solar

En los polos lunares, el Sol nunca se eleva más de 1,5° sobre el horizonte. Como resultado, algunos cráteres quedan eternamente en sombra, sin recibir jamás luz solar directa.

Estas “regiones permanentemente en sombra” pueden alcanzar temperaturas cercanas a los –248 °C (25 kelvins), lo que las convierte en los lugares más fríos conocidos del sistema solar. Ni siquiera Plutón logra eso.

Lo curioso es que, a pesar de este frío extremo, se cree que en estos cráteres podría haber partículas de hielo atrapadas, un recurso valioso para futuras misiones humanas.

Temperaturas bajo tierra: más estables, más habitables

A unos 35 centímetros bajo la superficie, las cosas cambian. Según mediciones de las misiones Apolo 15 y 17, la temperatura subterránea es entre 40 y 45 kelvins más cálida que la superficie, gracias a que el regolito lunar —el polvo que cubre la Luna— actúa como un gran aislante térmico, aunque no conduce bien el calor.

Esto es prometedor: en 2022, el orbitador lunar de la NASA detectó zonas sombreadas dentro de pozos lunares que mantenían unos agradables 17 °C (63 °F). Perfectas, tal vez, para futuras bases humanas.

Temperaturas bajo tierra

¿Por qué importa esto?

Porque si soñamos con vivir, investigar o trabajar en la Luna, primero debemos diseñar tecnología capaz de resistir sus extremos térmicos. Desde instrumentos científicos hasta hábitats para astronautas, todo debe soportar cambios de más de 300 °C entre el día y la noche.

Como dice el astrónomo John Monnier:

“Si queremos tener una base permanente en la Luna, necesitamos entender cómo varía la temperatura para construir cosas que puedan durar.”

Así que la próxima vez que mires la Luna, recuerda: allí arriba, el clima no perdona.

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